Mi hijo mayor tiene ahora 22 años y está afectado por Patología Dual. Cuándo empezó a consumir, él siempre nos dijo que cuando tenía 16 años, pero creo que fue entre los 14 y los 15 años.
Aprendes como padre a no creerte sus afirmaciones. Al principio te encuentras de bruces con la persona adicta y hasta que no aprendes “por el camino” a cómo tratar con un adicto, LA ENFERMEDAD te manipula, te engaña y te hace un daño gigantesco, así que, dejemos en 15 años cuando empezó a consumir.Con 17 años pactamos con él acudir a
una Unidad de Conductas Adictivas después de asistir a uno de los
más experimentados y mejores psicólogos a los que fuimos
recomendados.
Dicho psicólogo dejó “a flor de
piel” la adicción de nuestro hijo, eso significaba que todo el
“chiringuito” de engaños para sacar dinero a toda la familia se
le desmontaba. Consecuentemente nuestro hijo nos pidió que no
fuéramos más, que era muy caro y que no le ayudaba en nada,
accedimos porque en el camino de ser padres de un hijo con adicción
entraba (lo supimos mucho tiempo después) el ser manipulados por
amor.
En la U.C.A lo medicaron y le dieron
cita con muchísimos días de por medio. La enfermedad fue avanzando
con paso rápido y firme, la adicción se iba desarrollando y meses
después, justo al cumplir 18 años empezó el caos. Siempre la
habitación fue un desastre, todo lo que tocaba lo dejaba por acabar
o por el medio, le “robaron” la bicicleta, faltaban cosas en
casa, los estudios eran un total fracaso, debía dinero a
“compañeros” hasta que un día me confesó que eran “camellos”.
Mirando hacia atrás, posiblemente
nuestro hijo fue un TDHA de libro pero los colegios no estaban, ni
están preparados para detectarlo, faltan profesionales y recursos y
dependes de la suerte de caer en el lugar adecuado.
Así que, posiblemente “la fórmula”
ha sido, TDHA-Bullying-adicción-Bipolaridad.
Sí, nuestro hijo es
una persona adicta y bipolar ( Patología Dual) pero el camino para determinar sus
problemas no ha sido fácil, más bien ha sido un “paseo” por el
infierno, aderezado de mucha hipocresía por parte del “sistema”.
- En qué situación nos encontramos ahora...
Por una parte,
Nuestro hijo tiene concedida una discapacidad del 65%, ha sido
rechazado por el C.R.E.A.P, tiene solicitada la Ley de dependencia
para poder acceder a un piso tutelado, ha estado en U.D.R de Proyecto
Hombre y también de centro privado (por trastorno por adicción), ha
sido atendido en numerosísimas ocasiones en la unidad de psiquiatría
de su hospital de referencia (Por Trastorno Bipolar y Patología
Dual) e intentos de suicidio.
Por otra parte, ha
perdido sus estudios de grado medio en formación profesional, su
prometedora carrera deportiva en dos disciplinas en las que estuvo a
punto de ir al campeonato de España y también ha perdido sus
últimos tres trabajos, el más reciente con el costo de un ingreso
en unidad psiquiátrica de agudos (contratar a una persona con
discapacidad conlleva ventajas fiscales pero al mismo tiempo debería
acarrear ética empresarial y no siempre es así).
Finalmente, después
de dos ingresos consecutivos en psiquiatría este pasado verano, en
la actualidad, se encuentra ingresado nuevamente en estado grave. Él
mismo se dio cuenta de que se encontraba mal y llamó a la
ambulancia.
-¿Habeís tenido que escuchar mucho
(tanto de médicos como del entorno) la idea de que la adicción es
una cuestión de “falta de voluntad” de la persona afectada?
Vivimos en una sociedad enferma, cada
vez más desinformada. Una sociedad que no prepara ciudadanos con
pensamiento crítico y autónomo, una sociedad individualista,
egoísta e insolidaria. Me es impensable pensar en adicciones (y todo
lo que conlleva) en tribus aisladas de toda esta alienación, las
cuales viven pegadas a la naturaleza y a sus iguales (a los que nunca
abandona)
El estado de naturaleza que
anunciaba Rousseau sigue siendo de rabiosa actualidad, el humano se
corrompe en sociedad, yo diría en este tipo de sociedades que
vivimos y la ignorancia e hipocresía hace muchísimo daño.
Claro que me han dicho infinidad de
veces que mi hijo tiene “falta de voluntad” pero lo más grave es
cuando escuchas el silencio o algo peor “no podemos hacer nada”
por parte de los especialistas.
Los ciudadanos deben saber que si un
chico ha consumido una droga ilegal (adicto o no adicto) y entra en
un hospital con una afectación psiquiátrica, los médicos
especialistas no lo podrán valorar y le darán el alta porque está
bajo el efecto de sustancias “no podemos valorarlo” pero también
hay que saber, que si ese mismo chaval entra en una COMUNIDAD
TERAPÉUTICA para desintoxicarse y deshabituarse de su adicción, si
tiene una afectación psiquiátrica será apartado del grupo por no
estar estabilizado psiquiátricamente. El sistema de ayuda falla.
No hablemos de “falta de voluntad”
Lo que carecen estos chicos es de “falta de ayuda profesional
organizada y coordinada”.
Pensemos que U.C.A y Salud Mental
(Hospitales) no comparten informes.
¿Quién tiene falta de voluntad?
Pueden llegar a ser muy dañinas ese
tipo de afirmaciones, a lo que añadiría: La insensibilidad,
la ignorancia, la incomprensión, el “mirar de lado”, el sentirte
un apestado, el abuso, la indiferencia, la no empatía, la
deshumanización y la cosificación de las personas hasta
arrebatarles la dignidad.
Afirmar que alguien quiere ser esclavo
de una sustancia por falta de voluntad es minimizar o reducir a lo
raquítico un problema muy complejo como es la adicción
Me acuerdo cuando mi padre (que es
artista), cuando era pequeño, me hacía observar el mar y me
preguntaba: ¿De qué color es el mar?, yo le contestaba: azul. Pero
el insistía y me decía que me fijara mejor, entonces, como por arte
de magia, aparecían delante de mí infinidad de colores. Aquello me
educó a ver que muchas cosas en la vida son complejas y que no todo
el mundo quiere hacer el esfuerzo por entender esa complejidad.
¿Cómo podemos reducir tantísima
complejidad y dolor a “falta de voluntad”?
Los seres humanos somos los únicos
seres vivos, de los miles que existen en la faz de la tierra, que
somos conscientes de que un día vamos a morir.
El mero hecho de existir es ya un acto
de coraje y al mismo tiempo de autoengaño.
¿Cómo hemos solucionado este
gigantesco problema a los largo de los siglos?
Con evasión.
La mitad del camino entre elegir vivir
o suicidarte es la evasión de dicha realidad existencial. Por una parte, La adicción tiene
muchos factores pero el que yo he experimentado con mi hijo pienso
que es el vacío al que no se quiere mirar. Ese factor te
empuja a probar a “ayudarte” con algo que no te haga sentir el
vértigo de mirar el vacío. En el caso de mi hijo fue la marihuana,
con la que jugó a la ruleta rusa y le tocó la bala de la
bipolaridad y la adicción (porque hay factores genéticos que pueden
influir).
La culpabilidad asociada a la falta de
voluntad en el caso de las adicciones pienso que es porque la mayoría
piensa que la adicción es un riesgo elegido libremente, al menos al
principio de consumir y sin embrago, los trastornos mentales “te
tocan”, luego si bajo tu voluntad empezaste, bajo tu voluntad debes
frenar dicha adicción, lo cual es imposible sin ayuda terapéutica.
Por otra parte, ¿por qué se permiten
espacios adictivos, casinos, comida adictiva, sustancias adictivas
como el alcohol y el tabaco entre otras? ¿Por qué la ley permite
jugar a la ruleta rusa a sus ciudadanos con elementos adictivos?
La seguridad social universal está
infra financiada y muchísimo más respecto a problemas de adicción
y salud mental.
¿Cómo vamos a
parar la avalancha que se nos viene encima con el daño que están
causando las redes sociales (adictivas)?
¿CON LA VOLUNTAD?
(Testimonio Familiar participante en Asepadual grupos Ayuda Mutua)